TEMPLOS DE BUESAQUILLO Y GUALMATAN


TEMPLO DE BUESAQUILLO
Para el año 1582 ya se relataba la existencia de un pueblo denominado Buesaquillo. Fonseca[1] relata que para 1707 se relaciona la Estancia del Tejar en inmediaciones de Buesaquillo cedido a Diego Téllez de Meneses en tierra de capellanía. Ya en 1730, dice Fonseca, “el indio Andrés Matabanchoy cacique del pueblo de Buesaquillo es condenado a 6 meses de esclavitud por el ejercicio de hechizos y supersticiones. La pena se cumplirá en el Monasterio de Nuestra Señora de la Limpia Concepción, la reincidencia estaba castigada con la ubicación del condenado en el pórtico de la iglesia, puesto una coraza, con un velo verde y comunicado el acto mediante pregón público”[2].

Fonseca[3] afirma que en mayo de 1813, durante la guerra de independencia, los indios de La Laguna, Buesaquillo y Catambuco engrosaron las filas defensoras de la ciudad de Pasto de las huestes libertadoras. Posteriormente en 1842, en las inmediaciones de Buesaquillo hubo combates entre el general Obando con el coronel Anselmo Pineda, en el año 1840.

Estos datos muestran que el territorio de Buesaquillo se reconoce como tal, desde 1582 y que en sus inmediaciones, se desarrollaron hechos de guerra tanto libertadora como de constitución de la república.
Con referencia al Templo de Buesaquillo, vuelve Fonseca a afirmar que a pesar de estar la iglesia aislada por todos sus costados, éste es leve en su fachada principal y lateral norte que permite adosar virtualmente las construcciones aledañas.
TEMPLO DE LA VIRGEN DEL ROSARIO DE GUALMATAN
Está ubicado en el corregimiento de Gualmatán y su origen data de 1838. La primera construcción fue semidestruída por un terremoto en 1935 y se fue reconstruyendo paulatinamente sobre los restos.

La reconstrucción de esta capilla tiene unos datos curiosos: los maestros de obra eran de Pasto, la tapia fue hecha por tapiadores de Obonuco con tierra de Jongovito, madera de Santa Bárbara, cal de Pandiaco, teja de Catambuco. El altar y la imagen de la Virgen del Rosario y de San Miguel son las mismas de la primera iglesia que dejaron los caciques. El piso del templo tiene un extraño desnivel, que prácticamente obliga a quienes entran a subir hacia el altar.

El templo de la Virgen del Rosario de Gualmatán, se encuentra aislada por todos sus costados y forma un bloque con el cementerio adosado a ella que le permite distinguirse claramente con las demás construcciones ubicadas en la plaza.

Fonseca[4] referencia de este templo, un inventario que data del 28 de agosto de 1838 mediante el cual se afirma que el templo tiene paredes en adobe, cubierta de teja y campana mediana. Referencia también que la piedra de los andenes fue trabajada por el picapedrero Antonio Maigual, que toda esta región fue regida por el cacique Maigual y que sus descendientes y no descendientes, tomaron ese apellido que conservan en la actualidad siquiera un 70% de sus habitantes.
[1] Ibid, p. 62
[2] Ibid, p. 63
[3] Ibid, p. 64
[4] Ibid, p. 94

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola¡
Estuve visitando tu Blog y está excelente, permíteme felicitarte.
Sería un gusto contar con tu blog en mi directorio y estoy segura que para mis visitas será de mucho interés.
Si lo deseas no dudes en escribirme
Exitos con tu blog.
Un beso
Jackie

Anónimo dijo...

Hola Amigo Arturo, estas practicas participativas de investigación por los corregimientos de Pasto, me estan enseñando a querer mas a mi tierra, a valorar los pequeños los terruños o las moradas donde habita el ser sencillo, los hombres y mujeres de Agualongo.

Espero que tus travesias tambien las realices por nuestros pueblos de nariño, tan ricos en biodiversidad cultural, tradcional y humana, para resaltar el orgullo nariñense y la identidad de nuestros pueblos del sur.

Volvamos la mirada a los andes de nariño, a los vallez y praderas, a los rios y sus pueblos constituidos con autobiografías de existencia andina, colombiana y nariñense.

Volvamos a la tierra de Nariño para protegerla y valorarla como ethos de vida y existencia de una raza pujante y orgullosa de su estirpe.

Hector Trejo Chamorro, desde el agujero verde andino amazonico.

Anónimo dijo...

Te felicito y de verdad me alegra mucho que hayas elegido este sendero de investigación....me gustaria conocer ese pedazo de historia sobre el cual se regrabo... especialmente acerca de hatunllactas...

Yoly Maigual
yolycost@gmail.com

Anónimo dijo...

Que buen blog, nos recuerda lo maravilloso que es ser Nariñense y el orgullo de sentirse hijo de estas tierras que florecen cada mañana con grandes matices de colores

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