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Mostrando entradas de enero 11, 2014

María Clara

Al regresar al apartamento, sin María Clara, de repente, sin más, sólo al ver la foto en conversación con ella que tengo como fondo de pantalla, me invadió la pena. ¡Caracoles! No está Clarira. ¡Qué peligro para el corazón! Hace mucho tiempo que no sentía ese nudo en el pecho por una ausencia. Pero es que ella llegó con la fuerza arrolladora de un volcán en erupción, y como un torbellino puso a girar todo en torno a sí, en especial los afectos y las atenciones de todos los que la queremos.
Ella trajo a nuestra vida, el aliento y la virtud perdidas sea por la edad, sea por la costumbre, pero como dice Nietzsche: no hay más que esperar a los hijos y a los nietos, si hay tiempo para la espera; ellos sacarán a la luz el alma de sus abuelos, el alma de que sus mismos abuelos no se dieron cuenta. En estos días perfectos se posó sobre nuestras vidas como un rayo de sol: miramos hacia atrás, miramos hacia adelante, y nunca habíamos visto de una sola vez tantas y tan buenas cosas en una sola pe…