LA NECESIDAD DE INVESTIGACIÓN UNIVERSITARIA EN LA ESAP

Sin desconocer el aporte de la educación superior a la modernización del país, de las regiones y localidades a través de la formación de profesionales, se puede plantear que la formación universitaria, especialmente la impartida por la Escuela Superior de Administración Pública Territorial Nariño – Alto Putumayo no se ha adaptado todavía, a las exigencias del nuevo entorno educativo, signado por la obligación de cumplir a cabalidad sus tres funciones misionales: formación, investigación y extensión. 

La territorial es fuerte en cuanto a la formación de profesionales de la administración pública debido, entre otras razones, a la falta de competencia, una cuestión que no permite evaluación de su desempeño por parte de pares; también es fuerte en la extensión, dado el sinnúmero de cursos dictados para mejora del talento y desarrollo humanos del sector público, algo en lo cual tampoco tiene competencia o si la hay, es débil. 

Estas fortalezas en la formación y extensión, mantienen un currículo marcadamente disciplinar y profesionalizante, con poca flexibilidad curricular y una débil formación hacia competencias laborales, lo cual no posibilita el ingreso de sus egresados, en las mejores condiciones, al mundo del trabajo.

La Territorial mantiene marcado interés por la formación teórica disciplinar y humanística. Aunque entiende que el humanismo y la ciencia se interesan por la degradación del medio ambiente, por la falta de oportunidades laborales de las personas que de ella egresan y por problemas concretos que afectan la producción de riqueza y la vida misma, su estructura académica y administrativa no le permite alterar el rumbo con la rapidez que se quisiera, para dar una respuesta pertinente a los temas que la interpelan con urgente respuesta. 

La Territorial de hoy es interpelada por viejas y nuevas realidades: Vieja realidad como la responsabilidad total del Estado sobre los crecientes empobrecimientos de la población, y nueva sobre la corresponsabilidad de la universidad, para alcanzar mejores niveles de bienestar en la población; vieja realidad de entidad aislada de los avatares del entorno productivo social y político, y nueva de institución que mira con interés la ciudad y los departamentos que la acogen; vieja realidad de discursos teóricos sobre el desarrollo sostenible, y nueva de apoyo a la producción más limpia, natural y orgánica; vieja realidad de discurso disciplinar y profesional, dirigido a entornos casi inmutables, y nueva de ciencias aplicadas a través de la profesión, como competencias laborales, para un estado moderno; vieja realidad de formación profesional, y nueva de formación tecnológica; vieja realidad de universidades que no investigan, y nueva en la cual la investigación, es una de sus funciones básicas, porque de ella se deriva el nuevo conocimiento. 

Es tiempo nuevo, cambio de época; tiempo de compromiso, de sinergia, holístico, emergente, que exige una Territorial comprometida con la producción de conocimiento útil, para avanzar en el desarrollo de los pueblos que la sostienen. 

Colofón: La ciudad de Pasto está “llena” de universidades: entre locales y sedes de universidades foráneas, se pueden contar quince. Pero, metafóricamente hablando, ya no se quiere una ciudad llena de universidades; se requieren universidades llenas de ciudad. 

1 comentario:

renixco dijo...

Es imperante la necesidad de fomentar el espíritu investigativo en los estudiantes en todas las areas del conocimiento, de manera que la adopten como propia y apliquen para beneficio propio y de la sociedad

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