El ensayo es ensayando



¿Usted ha escrito alguna vez un ensayo, profesor? Es una de las preguntas que más callan los estudiantes, cuando un docente les deja como tarea: escribir un ensayo. Es que ensayos no se escriben todos los días, es más casi nunca se escriben. Y quienes solicitan escribir ensayos, no necesariamente por solicitarlo lo han hecho, ni lo hacen, ni lo harán.

Cuando los estudiantes se quejan de que el ensayo no fue del gusto del docente, lo primero que argumentan es que se trata de su opinión personal, que es su estilo, que es su manera de escribir, así el texto esté plagado de errores de ortografía o de errores de morfosintaxis (mejor dicho sin una mínima construcción gramatical).

Es que un ensayo no es la formulación de una opinión o de unos comentarios o de pegar bloques de textos con enumeraciones iguales a las de trabajos de grado. La antípoda del conocimiento es la opinión, similar al comentario. Y aquí radica el meollo del asunto. Un ensayo no es una mera opinión ni un comentario a algo. Es algo más. Es un buen escrito más cercano a los argumentos, fruto de la reflexión. Aquí no sobra la manera como se escribe; la forma, es una condición sin la cual no hay ensayo. Los argumentos y la forma de expresarlos, de enlazarlos, de discurrir dirían otros, son la base de la calidad de un ensayo.

Este punto fundamental es el más ajeno a nuestro lugar en el mundo, la academia. Nuestros estudiantes enseñados más a cortar y pegar que a proponer, encuentran en el discurrir lógico y profundo, la piedra en el camino de “ensayar”.
 
Obonu
Una situación similar que viven los docentes, incluido quien escribe. Aunque el docente no corta y pega (casos se han visto) si tiene temor a fracasar. Es entendible. Después de repetir y repetir, con algunas variaciones, el discurso durante varios años a grupos de estudiantes cada vez más faltos de criterio, criados por Exbox (los de Nintendo ya son adultos), el docente termina por creerse su discurso y adquiere la tendencia irresistible a considerar más claras las ideas que le son útiles para el refuerzo que las contradictorias. ¿El resultado? Las ideas reforzadas adquieren una claridad propia cercana al abuso y la circulación de nuevas ideas, críticas, posiblemente contrarias a las verdaderas se dificulta. Gaston Bachelard (1985) en La formación del espíritu científico[1], sostiene que los grandes hombres son útiles a la ciencia en la primera mitad de su vida, mientras crean y proponen, y nocivos en la segunda.

A mi me ha sido útil la manera como el docente Fernando Vásquez Rodríguez enseña a escribir ensayos y trato de utilizar siempre esa metodología cuando intento escribir ensayos, y ES la QUE comparto con mis estudiantes. El docente tiene en su blog muchos ensayos acerca de cómo escribirlos. Insiste en en un ensayo debe tener una TESIS poderosa a ser argumentada. Poderosa, en el sentido de que es una postura personal desafiante (cuyo uso es poco frecuente) frente a algún tema; si el tema es de interés de una comunidad o sociedad llamará la atención del lector, siempre y cuando esté bien escrita. De esta forma lo que se argumenta no es una suposición es una veracidad que se tiene sobre algo y que se está dispuesto a defender mediante argumentos. He escuchado algunos docentes alentando a sus estudiantes a escribir ensayos partiendo de una hipótesis y creo que están errados. Una hipótesis es un supuesto, afirmativo o negativo, que se somete a demostración mediante la aplicación de un método de investigación. Una tesis, en cambio, es una afirmación, una "promesa intelectual" no emocional, que se hace al lector, dice Vásquez Rodríguez, y que se somete a argumentación frente a lo cual los lectores pueden o no estar de acuerdo. Eso no importa. Lo que importa es la calidad de los argumentos. Si alguien quiere controvertir, deberá hacerlo mediante un ensayo. Eso es lo lindo de un ensayo.

En el Mini ensayo, el docente Vásquez Rodríguez sugiere que se puede escribir un ensayo en cuatro párrafos: en el primero la tesis; en el segundo se expone razones que avalen la tesis. Es el comienzo del ensayo utilizando en lo posible, además de los propios, argumentos de autoridad de personas reconocidas en el tema. En el tercer párrafo se puede acudir como argumentos a comparaciones, símiles, experiencias de otras latitudes que ayuden a reforzar la tesis. En el cuarto se remata, no con conclusiones, como algunos docentes afirman, sino con un refuerzo contundente de la tesis inicial, que tenga la misma o mayor contundencia de la tesis, que posibilite escribir otro ensayo.  

Se tiene así que el ensayo, tema manido en las aulas de clase es la producción intelectual y académica más ajena a docentes y estudiantes, por cuanto exige un buen estilo de escritura, una buena forma y unos buenos, por no decir poderosos, argumentos o juicios.

Hay que disponer de tiempo para escribir un ensayo. Leer, pensar y escribir es la misma cosa.



[1] BACHELARD, Gastón. La formación del espíritu científico. Siglo XXI Editores. México. 1985

2 comentarios:

Andrés Villota dijo...

Un buen ensayo de lo que es un Ensayo mi querido Maestro.

Se continuamos escribiendo como hablamos, muy difícilmente lograremos tener buenos ensayos. El ensayista construye y sustenta argumentos, algo de lo que nuestros estudiantes adolecen.

Para construir un buen ensayo, los estudiantes deben definir primero su criterio y para eso, deben primero leer.

Un buen "ensayo" sería conocer si saben leer antes que escribir.

Jesús Andres Villota

Luis Alonso Urrutia dijo...

Me encantó tu manera de explicar cómo debe ser un buen ensayo.

About

Wikio – Top Blogs
mundocolombia.com
estamos en

Contactos