MERCADO DE ANGANOY

SOMOS TIERRA QUE VIVE Y HABLA

















El mercado dominical de Anganoy, es una sinfonía de todos los colores, donde se tranzan, tal y como lo describe la microeconomía, a un precio determinado, cantidades determinadas de productos agropecuarios, en un sinfín de puntos de equilibrio, tantos como compras se realizan, después del obligatorio regateo. En Anganoy se oferta una gran variedad de productos, para satisfacer la demanda de pastusos y pastusas, deseosas de llevarse a la boca un buen bocado de frutas, hortalizas o carne, con el fin de conseguir una adecuada alimentación mediante el máximo placer posible.

Acuden muchos profesionales a este mercado, en el se encuentra uno con docentes universitarios, empleados públicos y empleados de empresas privadas, También hay jóvenes que, sin importar el corte del pelo o el peinado, van aprendiendo a mercadear, abuelas jóvenes, abuelitas, niños, toda una muestra de la demografía pastusa llega religiosamente el domingo a Anganoy.

Se destaca en este mercado la amabilidad de los vendedores, la mayoría comerciantes de profesión de esta agradable oferta de productos agropecuarios y en una menor porción, campesinos que además de cultivar cumplen a cabalidad la función de mercadear. Ellos han aprendido a mostrar y empacar los productos de la manera más atractiva posible para el comprador y mercadeando directamente, obtienen unos ingresos mayores, aunque deben madrugar mucho para estar listos a las siete u ocho de la mañana en que empieza a llegar la clientela.


Anganoy ofrece cada domingo: Naranja de San José de Albán, naranja valenciana o tangelo, papaya, mandarina, banano, reina claudia, obo, uvilla, tomate de árbol y de carne, manzana, zapallo, granadilla roja y de quijo, mango, naranjilla, ají, limón sutil, tahití o común, zapote, piña entera o pelada, melón, guaba, chirario, guayaba, aguacate, plátano verde y amarillo de Sandoná (el más rico), borojó (bohojo, como dice el vendedor negrito), coco, mora común o de castilla traída de El Encano o de San Pedro de Cartago, capulí, mortiño (agrass dicen los franceses), sandía entera o por tajadas, uva vallunas o chilenas, carambolos, kiwi, toronja. Es un regalo para los ojos.

También se encuentran en el mercado de Anganoy, hierbas aromáticas para todos los dolores como cedrón, ruda, hierbabuena, toronjil, albahaca, caléndula, menta, manzanilla, orégano, tomillo, mejorana, poleo, pelo de choclo, cola de caballo, sauco, hierba mora, malva olorosa, malva alta y saborizantes como cilantro y perejil.

No falta la cebolla junca, cebolla cabezona roja o blanca, calabaza, zanahoria, remolacha, haba, olloco o camaron de tierra, alverja en cáscara o desgranada, choclo en tusa o desgranado, rábano, brócoli, repollo verde y morado, lechuga churosa y batavia, pepino, ajo, habichuela, pimentón verde, rojo y amarillo, papa chaucha, papa roja, papa pastusa, papa capira.Las gallinas, gallos y pollitos de colores también hacen parte de la oferta de Anganoy. En Anganoy se consigue,  productos de mar como pargo, corvina, toyo, camarones, bagre, visceras, y también flores como astromelias y cartuchos.


Como en cualquier mercado que se respete, no pueden faltar las señoras con peroles puestos sobre reverberos de carbón al rojo vivo llenos de suculentas papas con maní que solo ellas saben hacer, papas con cáscara y sal, menudencias de cerdo y mote de Genoy.


En Anganoy se venden esponjillas para lavar platos, talegas negras para la basura, bolsos plásticos para hacer el mercado, ropa, canastas y “medidas” en juco hechas en Genoy.El mercado posibilita ingresos adicionales a varios grupos de población que prestan servicios adicionales, como la Ruta 19 de buses, taxis, carretilleros, voceadores, cargueros, policía, policía de tránsito, cobradores de la tasa de la alcaldía. En el mercado ayudan a alcanzar la máxima aprovechabilidad ancianos, señores y señoras, jóvenes y niños, todos con una sola misión: lograr el máximo ingreso en las pocas horas que duran las transacciones. Nadie como los vendedores del mercado para pagar puntualmente sus tasas a la alcaldía, que envía cada domingo un cobrador al sitio del mercado. Todos pagan sin chistar aunque se quejan siempre de que las ventas no son tan buenas, aunque el ritual de pegar golpecitos con manojos de ruda a las frutas y hortalizas para atraer compradores nunca falta.


¿Lo mejor de Anganoy? La seguridad, la amplitud del mercado, sitios de parqueo, los precios bajos. ANGANOY, ¡Que buen sitio para mercadear! Y luego.... a disfrutar el sancocho en casa.

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