TURISMO RURAL
Es sabido, hoy más mejor que antes, desde el levantamiento y valoración del potencial endógeno enfocable al desarrollo turístico, realizado por la Universidad Mariana, que hay en los corregimientos de Pasto un tesoro ambiental, cultural e hídrico en condiciones precarias, aunque a tiempo aún, de posibilitar su sostenibilidad, pero frente al cual, tanto campesinos como citadinos en general, muestran condicionantes culturales negativos, expresados en desafecto a casi todo lo antiguo, al patrimonio histórico y arquitectónico, a viviendas y templos doctrineros, al patrimonio cultural considerado solamente como algo folclórico, en la connotación negativa del término, y también hacia las fuentes hídricas; por otra parte hay un expreso desconocimiento sobre las condiciones de aprovechabilidad, en condiciones de sostenibilidad, de ese tesoro y frente a lo cual, la academia, como productora de conocimiento, juega un papel fundamental.
Otro ejemplo lo denuncia la Agenda Ambiental del municipio de Pasto al afirmar que en los corregimientos “El consumo anual para la cuenca del río Pasto en subproductos forestales es: Carbón 4.560 ton/año; y el de Leña 7.730 Ton/año que equivalen a una extracción de 41.414 metros cúbicos de madera al año”[1].
Otra expresión de desafecto es la situación de los más de 120 sistemas de acueductos corregimentales, de los cuales sólo el 17.5%, según la Agenda Ambiental del municipio, publicada por CORPONARIÑO, cuentan con desinfección por cloración para la potabilización del agua”. Además la mayoría de las cabeceras corregimentales poseen alcantarillados caracterizados por la conducción en tuberías obsoletas conectadas a redes primarias antiguas, ninguna de ellas posee planta de tratamiento a excepción del corregimiento de la Laguna que posee una, aunque en mal estado de conservación.
Sobra hablar, pues se puede convertir en una larga letanía de desafectos, de la construcción en medio rural de casas con arquitectura ajena, que degrada el entorno paisajístico, de la suciedad de los caminos verdes veredales, las carreteras y los pequeños parques de los centros poblados rurales, de la contaminación con basura y agentes y residuos químicos de las fuentes hídricas, de la construcción por parte de las comunidades rurales de sitios de recreación inapropiados en inmediaciones de templos con valor arquitectónico.
Es imprescindible, a toda costa, adelantar un manejo sostenible de los atractivos turísticos, con criterio conservacionista, a fin de evitar el deterioro de los bienes naturales y culturales y facilitar la restauración de aquellos que ya están en proceso de deterioro.
Las fiestas patronales de cada vereda se destacan, como atributos del sector rural a preservarse porque fomentan la identidad a través de las creencias y tradiciones trasmitidas de generación en generación. Cada corregimiento y cada vereda dentro de él, tiene sus propias fiestas ligadas a un santo patrono.
Urge cambiar los viejos modelos mentales de aprovechamiento inconsciente de los recursos y permitir un entendimiento nuevo de la realidad y de nuevos procedimientos para su intervención, articulando las ideas y voluntades de los diferentes actores públicos y privados de la ciudad y de los corregimientos del municipio de Pasto, con el fin de llegar a consensos que faciliten la promoción de turismo rural en condiciones de sostenibilidad.
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